Los "hormigas" robotizadas han dominado la construcción y la destrucción sin utilizar inteligencia artificial avanzada
Breve sobre las noticias
En un futuro cercano, los primeros pasos para la exploración de otros planetas probablemente serán realizados por robots — desde grandes máquinas hasta dispositivos microscópicos. El tamaño de estos aparatos limita sus capacidades computacionales, sin embargo, las observaciones de insectos terrestres muestran que el comportamiento colectivo puede surgir incluso sin una IA compleja: basta con reglas simples de interacción.
Nuevo experimento
Un grupo de científicos de Harvard y del Instituto Tecnológico de Madras (India) creó mini-robots denominados RAnts (“hormigas robotizadas”). Los investigadores señalan que el nombre “antdroids” (androide-hormiga) sería más acertado, pero no es crítico. El objetivo del proyecto es estudiar el comportamiento grupal adaptativo de los robots sin sistemas computacionales potentes.
Resultados
- Autoorganización: un pequeño grupo de RAnts logró coordinar acciones y construir/destruir estructuras simples sin control central.
- Aplicación: tales robots pueden usarse para construcción autónoma en lugares peligrosos, incluidos objetos espaciales.
Mecanismo de interacción
La coordinación se logra mediante dos parámetros ajustables:
1. Fuerza de interacción entre los robots.
2. Velocidad de colocación/eliminación de bloques constructivos al alcanzar el umbral de señal.
Los robots también dejan marcas en la superficie — fotoromones (señales luminosas que imitan feromonas químicas). Alrededor de estas marcas se agrupan. Cuanto más robots se concentren en un lugar, más activamente construyen o destruyen.
Conocimiento colectivo
Como explica uno de los autores, los robots demuestran fundamentos del intelecto colectivo: no solo la interacción dentro del equipo, sino también una reacción constante al entorno cambiante. Reglas locales simples conducen a una ejecución autoorganizada, estable y adaptativa de tareas complejas. Las marcas en el medio actúan como pistas, involucrando todo el entorno en el proceso de control, lo que reduce la carga sobre los recursos computacionales de los robots y el control central.
Así, los investigadores demostraron que incluso dispositivos autónomos simples pueden trabajar colectivamente de manera eficiente, abriendo perspectivas para futuras misiones espaciales.
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