Los gigantes tecnológicos finalmente lograron convencer a Trump de renunciar a la firma de una orden sobre inspecciones obligatorias de inteligencia artificial
Breve sobre los acontecimientos
Durante una serie de 11 horas de conversaciones telefónicas con los líderes de las principales empresas tecnológicas, el presidente de EE. UU., Donald Trump, se convenció de no firmar la orden sobre inteligencia artificial que fue adoptada el jueves 21 de mayo.
Quién participó y qué argumentos se expusieron
- David Sax, ex “rey” de las criptomonedas y la IA;
- Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX y Tesla;
- Mark Zuckerberg, fundador de Meta.
Todos advirtieron a Trump que el nuevo sistema de revisión administrativa de la IA podría convertirse en un obstáculo para el desarrollo de tecnologías fundamentales para la economía estadounidense.
Cómo se desarrollaron los hechos
1. La Casa Blanca ya había enviado invitaciones a los líderes de las empresas tecnológicas para la ceremonia de firma del documento.
2. Algunas horas antes del evento, Trump anunció ante reporteros en la Oficina Oval que cancelaría la orden porque “no le gustó” el proyecto. Subrayó: “Realmente pensé que podría convertirse en un obstáculo y quiero asegurarme de que no exista”.
3. Elon Musk más tarde aclaró que no había sido informado sobre el contenido del documento.
Esencia de la orden propuesta
- Creación de un sistema voluntario, dentro del cual los desarrolladores de IA deben proporcionar acceso a sus modelos a las autoridades 90 días antes de su lanzamiento amplio.
- Esto permitiría al gobierno verificar los modelos en busca de funciones peligrosas, identificar vulnerabilidades y desarrollar medidas de protección antes de que hackers o adversarios extranjeros puedan aprovecharlos.
- El texto indica que “nada en esta sección debe interpretarse como la creación autorizada de requisitos para una licencia estatal obligatoria, pre‑limpieza o permisos para el desarrollo, publicación, lanzamiento o distribución de nuevos modelos”.
Por qué los líderes tecnológicos se opusieron
- A pesar del término “voluntario”, los expertos advertían que el sistema podría convertirse en un régimen obligatorio: las empresas tendrían que obtener permisos de las autoridades antes de lanzar cualquier modelo.
- Se discutió hasta tarde la noche del miércoles 20 de mayo. Algunos representantes de la administración afirmaban que tal documento daría a China la posibilidad de manipular nuevos modelos y llevar a cabo ataques contra EE. UU.
- Posibles consecuencias: ralentización de la innovación, rezago en la carrera tecnológica con China, retraso en el lanzamiento incluso de pequeñas actualizaciones de modelos, y fortalecimiento de las posibilidades del futuro presidente para aplicar normas estrictas de IA.
Estado actual
Según informes de la Casa Blanca, el documento será enviado a revisión.
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