Las bacterias se obligaron a generar electricidad cuando encuentran sustancias peligrosas, y lo hicieron “encerrándolas” en una célula.
Nueva sistema biosensorial: bacterias como detectores “eléctricos”
Los científicos han creado un sensor bioelectrónico prometedor en el que las bacterias vivas generan una señal eléctrica al detectar sustancias específicas en un líquido. La tecnología se basa en un hidrogeles de quitosano, un polímero natural obtenido principalmente de los caparazones de crustáceos (pero también de moluscos, hongos y insectos). Gracias a este material, el sensor es seguro incluso para el control de alimentos; las primeras pruebas se realizaron con leche, donde detecta impurezas indeseables.
Cómo funcionan las bacterias generadoras
Las bacterias capaces de producir electricidad son conocidas desde hace tiempo. Su diversidad permite elegir cepas adecuadas según las sustancias que se deseen detectar. El problema era que al sumergir colonias en líquido, o bien eran lavadas, o el mediador necesario para transferir electrones a los electrodos se perdía.
Solución: hidrogeles de quitosano
El hidrogeles de quitosano actúa como una “fortaleza”:
- retiene bacterias y mediadores dentro del medio;
- proporciona una base para fijar mediadores redox que transmiten electrones desde las bacterias activadas a los electrodos.
El quitosano es seguro para humanos y el medio ambiente, y sustituye fácilmente a portadores sintéticos.
Sensor en acción
Al entrar en contacto con contaminantes objetivo (por ejemplo, sustancias tóxicas en aguas residuales o alimentos), los microorganismos inician la cadena respiratoria de transferencia de electrones. Esto produce una señal eléctrica estable que puede registrarse con equipos especializados.
En un trabajo piloto, el sensor con bacterias probióticas modificadas *Lactobacillus plantarum* se colocó en leche. Las bacterias reaccionan ante la presencia del conservante sakacin P, generando una señal eléctrica en varias horas. Así, el sensor detectó exitosamente la sustancia buscada y mostró actividad eléctrica.
Perspectivas de aplicación
La tecnología desarrollada abre nuevas posibilidades para monitorear la calidad del agua y los alimentos. En el futuro se puede implementar en la industria, control ambiental y salud, contribuyendo a la transición hacia soluciones “verdes” basadas en microorganismos vivos.
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