El fabricante chino de automóviles BYD busca adquirir una participación en el conocido "ojo" de Volkswagen en Dresden.

El fabricante chino de automóviles BYD busca adquirir una participación en el conocido "ojo" de Volkswagen en Dresden.

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Los gigantes automotrices chinos reclaman la “fábrica de cristal” en Dresde

En 2002 se construyó en Dresde una planta conocida como “fábrica de cristal”. Durante muchos años fue utilizada por el grupo Volkswagen no solo para ensamblar vehículos, sino también como un tipo de centro de exposición. A finales del año pasado la empresa cerró tras finalizar la producción limitada de modelos.

Ahora parte de ese terreno es reclamada por fabricantes chinos, en particular BYD. Según el sitio CarNewsChina (con enlaces a fuentes propias), BYD está negociando con Volkswagen la compra de la mitad del complejo para organizar la fabricación local de vehículos eléctricos destinados al mercado europeo. La parte restante planean convertirla en un centro de innovación, con una inversión prevista de 50 millones de euros.

BYD en el mercado alemán

En marzo de este año BYD vendió en Alemania 3 438 automóviles, un aumento del 327 % respecto al año anterior. La compañía ya está construyendo fábricas en Hungría y Turquía, y antes consideró la posibilidad de ensamblar en España, donde el competidor Leap Motor tiene su propio sitio. El criterio para elegir el país de localización es la ausencia de altos aranceles a la importación de coches chinos. España no apoyaba la introducción de tales tarifas en la UE, lo que la hizo atractiva: bajos costes de producción y electricidad renovable accesible.

Otras marcas chinas están interesadas en las capacidades europeas

Volkswagen también atrae la atención de las marcas MG (SAIC) y Xpeng. Xpeng ya colabora con VW: posee el 5 % de acciones en la compañía, y se desarrollan conjuntamente modelos para el mercado chino. SAIC tiene una empresa conjunta en China que produce coches bajo la marca Volkswagen.

Los ejecutivos de VW reconocieron esta semana que utilizar las instalaciones europeas inactivas con la participación de fabricantes chinos sería una solución razonable. El grupo planea reducir su producción global de 12 a 9 millones de unidades al año.

Barreras arancelarias y beneficios estratégicos

Mientras BYD importa todos los coches vendidos en la UE desde China, están sujetos a un arancel combinado del 27 %. La planta que se construye en Turquía permitirá a la compañía reducir parte de esos impuestos al abastecer el mercado europeo. Tener una producción en Alemania para BYD tiene más carácter simbólico que económico: estar presente como fabricante en el país es más importante que las ganancias reales por ventas.

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